Las recientes reformas constitucionales han transformado la relación entre el personal de salud y el paciente. Hoy, el paciente se concibe como una persona con capacidad y derecho de tomar decisiones sobre su cuerpo, su salud y su vida.
Este nuevo paradigma exige una regulación más compleja de las actividades vinculadas con la protección de la salud, y con ella surgen nuevos retos legales para médicos, hospitales, aseguradoras y pacientes.